Pomada antibiótica

Pomadas antibióticas como parte de tu botiquín de primeros auxilios

Algo que no debe faltar en tu botiquín de primeros auxilios, es las conocidas pomadas antibióticas.  Estas pomadas antibióticas son un medio efectivo para tratar infecciones en la piel. Algunas veces la piel se ve infectada por agentes externos, microorganismos dañinos que afectan de manera deliberada la piel y poseer una pomada antibiótica en tu botiquín de primeros auxilios puede impedir la proliferación de estas bacterias infecciosas en la piel.

Suelen ser muy utilizadas en casos de pequeñas cortadas, quemaduras o raspones, las cuales son pequeñas lesiones que pueden ser infectadas por bacterias del medio ambiente, por lo que se busca aplicar estas pomadas luego de ocurridas las lesiones para prevenir que esto ocurre, por ello es importante tenerlas a la mano como parte de tu botiquín de primeros auxilios.

Tratamiento con pomadas antibióticas

Antes de la aplicación de estas pomadas, es muy importante realizar la limpieza de la zona, con agua y jabón preferiblemente, y lograr que se encuentre completamente para el momento de la aplicación. Por ello, es muy importante que poseas algún articulo para la limpieza de la herida en tu botiquín de primeros auxilios, como el alcohol y aplicadores de algodón.

El tratamiento con pomadas antibióticas suele realizarse aplicando la pomada directamente sobre la zona afectada o lesionada. Aplicando dosis pequeñas, se puede lograr un gran efecto sin ocasionar grandes efectos secundarios en el resto del cuerpo. Pero este tratamiento varía de acuerdo al tipo de infección y la zona de la piel en donde esta se ubica. Existen pomadas antibióticas que tienen instrucciones específicas. Algunas pomadas antibióticas conocidas como la eritromicina y la clindamicina que son utilizadas para el acné, la mupirocina o ácido fusídico que se utiliza en zonas sensibles del cuerpo como los orificios nasales y en las infecciones luego de una depilación, asimismo, se utiliza la neomicina o bacitracina para heridas superficiales como quemaduras, raspones o picaduras.

Se debe tener cuidado ya que, si se aplican estas pomadas en el momento inadecuado o cuando no se necesite, puede provocar una reacción alérgica o perder el efecto antibiótico.

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