Los tranquilizantes como parte de tu botiquín de primeros auxilios

Si bien estar nervioso o encontrarse con síntomas de ansiedad es común, llega un punto en donde los síntomas son muy frecuentes o con una intensidad demasiado alta que dificultan al sujeto la continuidad de su rutina.

Para ello, existen los tranquilizantes que puedes añadir a tu botiquín de primeros auxilios, son medicamentos depresores del sistema nervioso central, los cuales ayudan a disminuir los síntomas de ansiedad y proporcionan un efecto sedante.

Al mismo tiempo, junto a sus efectos calmantes traen adormecimiento, reducen la respiración, hacen que el sujeto se trabe al hablar y que sus reflejos se enlentezcan. Algunas personas usan tranquilizantes como alternativa para tratar el insomnio.

Tranquilizantes en situaciones de emergencias

Relajar a una persona puede ayudar en muchos procedimientos de emergencia, como la sutura de heridas o la aplicación de alguna sustancia delicada en alguna zona sensible, debido a que el nerviosismo de las personas puede interferir en la correcta realización de los procedimientos. Esto se considera un punto a favor para agregar tranquilizantes a tu botiquín de primeros auxilios.

Aun cuando estos fármacos con efectos sedantes son una opción e debe tener máximo cuidado con la administración de tranquilizantes, debido a que altas proporciones de estas sustancias pueden llegar a inducir un estado de inconsciencia e incluso la muerte. Así que solo emplea los tranquilizantes de tu botiquín de primeros auxilios cuando sea netamente necesario.

Existen tranquilizantes que tienen funciones extra como los antidepresivos y los antipsicóticos, que ejercen un cambio en la química del organismo, nivelando los neurotransmisores para reducir la prevalencia de los síntomas. Tomar uno de estos medicamentos cuando es de gran necesidad, puede evitar mayores incidentes.

Como sabemos los tranquilizantes tienen un efecto importante sobre los síntomas de la ansiedad y los ataques de pánico que puede ser muy beneficioso porque aun cuando estos síntomas no son una amenaza real para la vida del individuo, lo perjudica a niveles psicosociales y dificulta el funcionamiento diario del sujeto.

Estos tranquilizantes en su mayoría necesitan de una prescripción médica para poder ser adquiridos.

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