¿Qué son los primeros auxilios?

¿Qué son los primeros auxilios?, Se conoce como primeros auxilios a ciertas medidas terapéuticas aplicadas de urgencia en víctimas de diversos accidentes o padecimientos mientras se les ofrece tratamiento específico especializado.

Se  conoce como primeros auxilios a aquellas medidas terapéuticas que se deben realizar de manera urgente en víctimas de enfermedades o accidentes que se presenten de forma repentina en tanto se logra disponer de ayuda médica profesional y especializada. El principal objetivo de la aplicación de los primeros auxilios es salvaguardar la vida del o los afectados; además, se busca liberar al o los afectados del sufrimiento y otros padecimientos que pueden agravar su estado de salud.

Los primeros auxilios representan el primer contacto de la persona con atención médica; no obstante, nunca debemos de aplicar los primeros auxilios y olvidarnos de solicitar atención médica especializada; es decir, los primeros auxilios nunca deberían sustituir una revisión y diagnóstico médicos profesionales. Por su parte, se conoce como “primeros auxilios básicos” a aquellos procedimientos que cualquier persona debería conocer y que resultan de esencial importancia en el tratamiento terapéutico en caso de desastres, accidentes o cualquier otra contingencia.

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Existen diferentes procedimientos dentro de los realizados en los primeros auxilios; por lo que la aplicación de estos debe variar dependiendo de la contingencia o accidente y de las necesidades en  materia de salud por parte de la víctima; también toma especial relevancia en esto los conocimientos y experiencia del socorrista. En materia de primeros auxilios, el conocer qué es lo que debemos hacer y cómo puede ser tan importante como el conocer lo que no debemos poner en práctica; ¿cuál es la razón? En una contingencia de salud grave, el aplicar incorrectamente una medida terapéutica puede resultar fatal para la víctima, debido a que puede desatar complicaciones que agraven su estado de salud o le produzcan la muerte.

Además de contar con los conocimientos de los primeros auxilios básicos, es necesario y de suma importancia el contar con un completo botiquín de primeros auxilios; el cual, de preferencia, debe de encontrarse en un lugar accesible y conocido por todos (por ejemplo, toda la familia, todos los alumnos, todos los trabajadores, etc.). Todo botiquín de primeros auxilios debería contener una guía o manual de primeros auxilios. Esto debido a si alguna persona no conoce los procedimientos de primeros auxilios básicos en caso de una emergencia. Siempre se tiene que leer este manual de primeros auxilios para encontrarnos listos en cualquier momento frente a cualquier contingencia.

¿Cuál es el objetivo principal de los primeros auxilios?

Es atenuar el sufrimiento y la incertidumbre de los pacientes, intentando mantener en el mejor estado a la víctima, evitando de esta manera que su estado de salud se agrave. En los casos más graves, mediante los primeros auxilios se busca evitar que el paciente fallezca a causa de su condición.

Hay que tener en cuenta que los primeros auxilios a aplicar van a variar dependiendo de la condición de cada paciente, así como de los conocimientos que presente la persona que los ofrezca. En el caso de los primeros auxilios, el conocer los procedimientos básicos es casi tan importante como conocer las acciones que no debemos realizar.

Algunos de los padecimientos que necesitan primeros auxilios con mayor urgencia son, por ejemplo: asfixia, infarto cardíaco, hemorragias graves, paro cardíaco, quemaduras, envenenamiento, insolación, pérdida del conocimiento, estado de coma, fracturas, ataques de animales salvajes y esguinces de 2do y 3er grado.

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¿De qué manera actuar en caso de presentarse una emergencia?

Aún cuando pueden existir una diversa cantidad de contingencias de salud consideradas como emergencias, podemos aplicar en todas ellas los primeros auxilios básicos; los cuales corresponden a ciertas reglas generales. A continuación te los presentamos:

En cualquier emergencia debemos de evitar tener pánico y debemos procurar evitarlo en la víctima; así mismo, no debemos de tomar ninguna decisión precipitada sin antes conocer sus pros y contras (como mencionamos anteriormente, resulta tan importante el saber qué hacer como el conocer qué no debemos realizar).

Mientras no consideremos que la posición de la víctima lo expone a otras lesiones o a la complicación de su estado de salud, tenemos que evitar a toda costa el moverlo o realizar cambios de posición o posturas hasta que no se haya realizado un diagnóstico profesional acerca de la gravedad de la lesión. Tras aplicarlo los primeros auxilios básicos, será un socorrista con entrenamiento profesional la siguiente persona quien habrá de revisar el estado de salud de la víctima; esto con la intención de valorarlo y realizar el traslado a un centro de salud, hospital o institución médica donde se le pueda otorgar atención médica especializada.

En todo momento intentaremos que la víctima se encuentre tranquila, explicándole, si se encuentra consciente, que la ayuda médica ya fue solicitada y viene en camino. Deberemos de tomar sus signos vitales: respiración y latidos. Lo ideal es mantener la cabeza de la víctima en el mismo nivel, en una altura horizontal, que el resto del cuerpo (principalmente el torso); sin embargo, esto debería evitarse si la persona en cuestión sufre de dificultades para respirar con normalidad. En caso de que haya sufrido alguna lesión en el cráneo o en la columna lo mejor es elevar un poco y con sumo cuidado, la cabeza y los hombros para mayor confort y mejor circulación. Si la víctima presenta síntomas de vómitos o náuseas, deberemos de girarlo hacia un costado para evitar que pueda tener complicaciones respiratorias. En cualquier tipo de emergencia debemos de abstenernos de administrar bebidas, o bien, alimentos, a la víctima; ya que, entre otras cosas, podríamos propiciar complicaciones como asfixia, vómito e incomodidad. En caso de que el accidentado no pueda respirar por su cuenta tendremos que realizar una maniobra de resucitación cardiopulmonar, también conocido por sus siglas como “RCP”; el cual explicaremos a detalle más adelante.

Otro aspecto importante en la aplicación de los primeros auxilios básicos, se refiere a la acción de evitar que la víctima entre en shock. Para ello tenemos que tomar su presión arterial y la frecuencia de latidos; esto nos permitirá obtener información de primera mano acerca del estado de salud de su sistema circulatorio.

Primero tomaremos el pulso, ya sea en el cuello o la muñeca (preferentemente del lado izquierdo). ¿Cómo sabemos si la víctima se encuentra en shock o a punto de entrar en este estado? Los principales signos y síntomas son: piel con sudoración fría, labios y boca de color oscuros (azulados o morados), pulso débil o sumamente acelerado, dolor de cabeza, confusión y náuseas. Estos signos y síntomas pueden no presentarse inmediatamente después del accidente, ya que pueden manifestarse horas después de que este hay sucedido. ¿Cómo podemos evitar que la víctima entre en estado de shock? En principio podemos mantenerlo caliente y contactar a los servicios médicos para que lo transporten a un hospital y centro de salud; además, los socorristas deben de realizar lo antes posible, por vía intravenosa, la perfusión de líquidos.

tomar el pulso

¿Cuáles son las emergencias de salud que precisan de la realización de primeros auxilios básicos?

Las más comunes son accidentes de automóviles, asfixia, quemaduras, problemas en el sistema circulatorio (como paros cardiacos), hemorragias, envenenamiento, desmayo, entrada en coma, fracturas (ya sean expuestas o no), ataques de animales, entre otros.

Existen otros consejos que puedes poner en práctica a la hora de realizar los primeros auxilios básicos. A continuación mencionamos algunos:

  • Lo ideal es no realizar ninguna acción en caso de que no contemos con preparación o los conocimientos de los primeros auxilios básicos. Realizar una acción que no debía ser realizada o de una manera incorrecta puede empeorar la situación en vez de mejorarla.
  • Recuerda que debes intentar siempre conservar la tranquilidad, así como tratar que la víctima se encuentre lo más calmado posible; de esta manera, podremos reaccionar de la mejor manera con rapidez y calma.
  • Jamás deje sin vigilancia a la o las víctimas.
  • Converse con la víctima acerca de su estado de salud, dónde siente dolor, qué siente, y revisa si tiene heridas donde antes no habías revisado.
  • Como hemos mencionado ya, recuerda que a menos de que sea necesario, no muevas a la víctima hasta no saber qué es lo que tiene (esto puede resultar sumamente peligroso si tiene una hemorragia o contusión en la cabeza).
  • En el supuesto caso de que la víctima presente hemorragias que puedan poner en peligro su vida, debemos de intentar detenerlas lo antes posible; esto lo podemos hacer mediante compresas o torniquetes hechos con vendajes, tiras de ropa o un cinturón. Más adelante te mostraremos cómo realizar correctamente un torniquete.
  • Evita soplar sobre heridas o hacer contacto con estas mediante materiales que no se han esterilizado.
  • Evitar lavar heridas demasiado profundas, o bien, fracturas que se clasifiquen como expuestas, sólo deberán cubrirse con apósitos que se encuentren esterilizados.
  • Cualquier tipo de herida debe de limpiarse de adentro hacia afuera, jamás al revés.
  • No poner algodón sobre las heridas, ya que puede pegarse o dejar restos.
  • Nunca deben de colocarse vendajes demasiado flojos o ajustados. Más adelante te mostraremos la mejor manera de realizarlos.

 

¿Cómo debe de ser la actuación de la persona que preste los primeros auxilios básicos?

  • Control y tranquilidad: Probablemente, este es una de las acciones más importantes que puede realizar una persona que se preste para llevar a cabo los primeros auxilios básicos; en este caso resulta tan importante qué haremos y cómo. Si actúas de manera tranquila y controlada, podrás desempeñarte con eficacia y rapidez y ayudar de la mejor manera a la víctima; lo que puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.
  • Seguridad personal: para poder brindar una ayuda significativa es esencial el encontrarnos, tanto nosotros como prestadores de los primeros auxilios, como la víctima, libres de cualquier riesgo. De ahí que una de las primeras acciones que debes realizar es la de evaluar el sitio en que ocurrió el percance o accidente. Si se encuentran fuera de peligro lo mejor es quedarse en el mismo sitio; sin embargo, si aún se corre riesgo, deben de movilizarse y movilizar a los heridos hacia un lugar seguro.
  • El siguiente paso es evaluar el estado de salud de la víctima. ¿Presenta pulso?, ¿se encuentra consciente?, ¿respira con normalidad?, entre otras, son algunas de las cuestiones que debes de verificar en relación con el estado de salud de la víctima.
  • Como comentamos anteriormente, la persona que lleve a cabo los primeros auxilios vitales debe de comenzar, al entrar en contacto con la víctima, a tomar los signos vitales (se conocen así a diversas señales que nos indican que la víctima se encuentra con vida).
  • Por último, y no menos importante, asegúrate de llamar a una ambulancia o centro de salud para que acudan socorristas profesionales para el traslado de la o las personas heridas.

los primeros auxilios basicos

Maniobras y acciones que debemos conocer en la aplicación de los primeros auxilios básicos

  1. Maniobra de Heimlich: Esta maniobra también es conocida con el nombre de “comprensión abdominal”, consiste en una acción propia de los primeros auxilios que ayuda a desobstruir las vías respiratorias en caso de asfixia. La maniobra de Heimlich puede realizarse de dos maneras distintas, dependiendo de si la aplicaremos a un adulto o a un niño. En caso de que sea a un adulto, debemos abrazar a la víctima por la espalda y presionar con un movimiento rápido, juntando los nudillos y el pulgar, el área del abdomen, a la altura del diafragma. Si la persona que sufre de asfixia se encuentre sola, debe de ayudarse de una silla para llevar a cabo la maniobra. En caso de que la víctima sea un niño, debemos de colocarlo recostado en el suelo, con la boca hacia arriba, y procederemos a aplicar presión en el músculo del diafragma mediante movimientos rápidos.
    Maniobra de Heimlich
  2. Respiración boca a boca o de salvamento: Cuando una persona sufre de un colapso y su sistema respiratorio deja de funcionar, tendremos que aplicar respiración de salvamento para salvaguardar su vida. Algunas de las situaciones más comunes en las que una persona puede necesitar de respiración boca a boca o de salvamento son: si estuvo a punto de fallecer ahogada, si sufrió de un ataque por sobredosis de drogas, si se ha intoxicado por altos porcentajes de dióxido de carbono; así como si sufre de algún tipo de asma que pueda resultar grave para su estado de salud. Cuando llevamos a cabo esta maniobra, lo que hacemos es suministrar oxígeno al cuerpo de la víctima. Esto debe de realizarse en un lapso no mayor a los tres minutos después de que la víctima ha perdido el conocimiento; ya que el daño, sobre todo en el sistema nervioso, puede resultar fatal si se sobrepasa dicho lapso de tiempo. El método es bastante sencillo, tendremos que aplicar una insuflación (insertar aire) cada 5 segundos aproximadamente (es decir, alrededor de 12 veces por minuto).
  3. Reanimación cardiopulmonar (también conocido por sus siglas como RCP): Esta maniobra, semejante a la respiración de salvamento, sólo debe realizarse cuando la víctima sufre de un paro cardio-respiratorio, para ello debemos de estar seguros que no se encuentra respirando y su corazón no está latiendo. La reanimación cardiopulmonar consiste en la realización de respiraciones y compresiones en la caja torácica para reactivar el corazón. Al llevar a cabo la reanimación cardiopulmonar debes de colocarte en posición perpendicular a la víctima, quien de preferencia tiene que encontrarse recostada en una superficie rígida. Con los brazos rectos, presionaremos con un movimiento rápido y fuerte en el tórax de la víctima; aproximadamente, debemos realizar de 25 a 30 compresiones y 3 ventilaciones hasta que logremos que retorne la presencia de los signos vitales. Esta maniobra hay que ponerla en práctica lo antes posible después de que la persona perdió el conocimiento y sus signos vitales han desaparecido. Si hemos logrado restablecer los signos vitales en la víctima, tenemos que mantenerla vigilada hasta que los servicios médicos de emergencia arriben.
    Reanimacion_Cardiopulmonar-rcp-ataque_cardiaco-corazon
  4. Torniquetes: Se conoce como torniquetes a tira o bandas empleadas para detener una hemorragia y, así, salvaguardar la vida de la persona afectada. Los torniquetes sólo son realmente efectivos si son aplicados en los miembros; es decir, en brazos o piernas. Comúnmente, el uso de torniquetes se emplea en sangrados graves; evitando que la persona afectada pueda caer en estado de shock.

No obstante la ayuda que puede prestar el uso de los torniquetes, se han hecho de una mala reputación ya que, si no se aplican correctamente; o bien, si su aplicación se realiza por un lapso de tiempo prolongado, puede generar complicaciones e, incluso, daños graves al área de los tejidos en donde se encuentre el torniquete.

Sin embargo, los torniquetes son útiles y esto no quiere decir que siempre resultan perjudiciales, ya que pueden ayudar a  detener hemorragias graves, y por lo tanto a salvar vidas. Sobre todo, el torniquete permite que la persona herida se mantenga consciente y no entre en estado de shock, por lo que la comunicación con la víctima y su traslado se facilita bastante.

Torniquete primeros auxilios

El uso correcto del torniquete se relaciona con qué tan apretado se coloca sobre el miembro de la víctima. El objetivo principal de un torniquete es detener al máximo el traslado de sangre que realiza el sistema circulatorio por medio de las arterias (detener el flujo hacia las arterias es de mayor dificultad que detener el flujo de la sangre venosa. No obstante, el torniquete no debe aplicarse con demasiada fuerza; ya que, como hemos mencionado, puede dañar irreversiblemente el tejido aledaño y provocar gangrena y amputaciones.

La medida ideal del torniquete debe de ser de entre 3 y 5 centímetros. Por lo que en ocasiones, tiras de ropa o un cinturón pueden funcionar perfectamente para aplicarlo. Si mide más de estas medidas, se corre mayor riesgo de dañar el tejido donde se coloque.

Por último, debemos de tener siempre presente que, dado el riesgo que entraña el uso de torniquetes, deben de ser el último recurso que usemos; es decir, cuando no dispongamos de otra manera de detener el sangrado.  Recuerda, si aplicamos correctamente el torniquete, salvaremos una vida y no acarrearemos mayores complicaciones al estado general de salud de la víctima.

¿Cuáles son las dos acciones más importantes para administrar de la manera más rápida posible a la víctima?

La primera es el conseguir que el paciente mantenga una respiración normal; es decir, que sus vías respiratorias no se encuentren obstruidas, sin presencia de cuerpos extraños (en algunos casos podemos realizar la respiración “boca a boca”).

La segunda es evitar que el paciente entre en estado de shock. Para ello verificaremos su frecuencia cardíaca y presión arterial (tomaremos el pulso). En caso de que entre en shock deberá procederse lo antes posible a una intervención intravenosa.